El desarrollo infantil no ocurre en el vacío… aunque a veces los adultos finjamos demencia.
Por Maravilla García.
Voy a empezar con algo que probablemente incomode a más de uno: muchos adultos hablan del desarrollo infantil como si los niños crecieran solos, por ósmosis, o como si vinieran con manual incluido (spoiler: no viene, y tampoco hay garantía). Los niños no se educan solos, no se regulan solos y definitivamente no aprenden solos, aunque a veces los dejemos intentándolo mientras estamos en el celular “cinco minutitos más” que misteriosamente se convierten en media hora.
Lev Vigotsky, que no conoció ni WhatsApp ni Netflix, pero sí entendió muy bien a los humanos, decía que el desarrollo infantil ocurre en lo social. O sea, que el niño aprende porque alguien le habla, le explica, lo acompaña… y a veces también porque alguien se cansa y le dice “ya, por favor”. Todo eso también educa, aunque no venga en libros de crianza bonita.
Por eso, muchas de las conductas que solemos etiquetar como flojera, rebeldía o desinterés no tienen tanto que ver con que el niño “no quiera”, sino con que el contexto no acompaña. Es más fácil decir “es que así es” que aceptar que quizá el problema no está en el niño, sino en el entorno que lo rodea. Y ahí es donde Vigotsky nos arruina el pretexto, recordándonos que el niño no es un ente aislado, sino parte de un sistema.
Desde la teoría de Vigotsky, muchas conductas infantiles no tienen que ver con falta de ganas, sino con falta de acompañamiento. Aquí entra la famosísima Zona de Desarrollo Próximo, que básicamente nos dice que el niño puede hacer más cosas… pero no solo. Y no, eso no significa cargarle la mochila hasta la universidad ni resolverle la vida. Significa estar presente en el momento justo. Ni sobreproteger ni abandonar. Acompañar. Que suena muy sencillo hasta que hay que hacerlo todos los días.
Otra verdad incómoda: el consultorio psicológico no hace magia. No es Hogwarts, no hay varita, no hay hechizo, no hay “arremángueme esta” que solucione todo si el niño regresa a un entorno que no cambia. Puedes trabajar semanas con un niño, darle herramientas, fortalecer su autoestima y su regulación emocional, pero si en casa nadie escucha, nadie pone límites claros o todo se resuelve a gritos, el avance se tambalea. No porque la terapia no funcione, sino porque el contexto sigue igualito.
Vigotsky nunca dijo que el niño cambiara solo. Dijo que el aprendizaje se construye con otros. Y esos “otros”, casi siempre, son adultos, aunque a veces no nos guste aceptarlo.
Y aquí va mi postura personal, porque esto es un blog y no un examen: trabajar con niños implica trabajar con adultos. Punto. No hay atajo, no hay machote milagroso (aunque por más quisiera alguien que conozco), no hay intervención que funcione si el entorno no se involucra. Resulta curioso exigirles a los niños que se regulen emocionalmente cuando muchos adultos no saben hacerlo y viven permanentemente estresados, gritando o huyendo del conflicto.
El desarrollo infantil no ocurre en el vacío. Ocurre en la casa, en la escuela, en las palabras que usamos y en las que evitamos. Ocurre en los adultos que acompañan… y también en los que se ausentan. Vigotsky no hablaba de crianza perfecta, hablaba de presencia. Y eso, aunque no tenga glamour ni likes, sigue siendo la base del desarrollo infantil. Así que antes de culpar al niño, quizá valga la pena mirar alrededor y preguntarnos qué tanto estamos siendo parte del proceso… o solo espectadores criticones esperando que todo se acomode solo.
Seamos honestos, me cuesta un montón de trabajo leer, me gusta hacerlo y lo disfruto pero siempre y cuando sea algo que me interesa, y creo que tener mi atención es difícil, pero esta tarea de los blogs me ha resultado entretenida, y Ara, para ser justos me ha resultado muy enriquecedor ver tu punto de vista , es grato leer y sencillo el como comunicas y a demás ver lo mucho que tenemos en común. Desde que comienzo a leer me atrapa y no se me hace pesado, independientemente del contenido creo que eso es algo muy valioso, atrapar no es sencillo.
ReplyDeleteAdemás sumar el hecho de como planteas que el desarrollo infantil no ocurre de la nada, me encantó eso de osmosis , sino en la interacción constante con los adultos. Tu forma de explicarlo es clara y directa: nos recuerda que no basta con trabajar con los niños en terapia o en la escuela si el entorno familiar sigue igual. Esa idea de que “trabajar con niños implica trabajar con adultos” es fuerte, incomoda y hasta frustrante, porque pone la responsabilidad donde realmente está. Además, tu tono orgánico (como diría mi amiga que estudia diseño, y de la cual aprendí el nuevo uso y me encantó) y sin tecnicismos hace que cualquiera pueda entenderlo y reflexionar sobre su propio papel en el desarrollo de los niños.